Información sobre
Inicio Temas de investigación
Síguenos en FacebookTwitter
Cartografías del dolor
Temas de investigación PDF Imprimir E-mail

El dolor desde la religión: transcender el trauma y crear la santidad.
Chile, 1850-1930.
Solène Bergot / Universidad Andrés Bello

El 19 de julio de 1906, Amalia Errázuriz Urmeneta pierde su hija María, a menos de un mes de la muerte de otra de sus hijas, Rosario. Es el cuarto de sus diez hijos que ve morir ya que había enfrentado la partida de Francisco en 1887 y de Emiliana en 1895. Escribe en su "Cuaderno de familia" (1925): "adolorida hasta el fondo del alma como lo estaba por el primer golpe, sentí casi de súbito, en momentos en que me hallaba de rodillas ante el cuerpo exime de María, una fuerza admirable que me sostuvo y me ayudó a sufrir en adelante con serenidad el doble y grande quebranto. Mi espíritu se transportó en este instante al Calvario de Jesús y, allí, unió su dolor al de la Madre Divina". En este sentido, Amalia, como otros hombres y mujeres de la elite santiaguina decimonónica, enfrenta y sobrelleva el dolor físico y el dolor emocional que resulta de la pérdida y del traumatismo, personal como colectivo, desde la religión.

A partir de las memorias, biografías y correspondencias que emanan de la elite de Santiago en el período 1850-1930, se pretende dibujar una cartografía de los eventos dolorosos que afectan su vida personal y su círculo social. En este sentido, se buscará mostrar cómo la fe sirve de consuelo tanto a nivel de experiencia personal como colectiva, pero también cómo se vuelve un recurso retórico cuando se intenta consolar a otro. Modela incluso la generación de términos, como es el caso de los niños muertos en baja edad, llamados "angelitos", que se considera ganaron el cielo por su estado de inocencia, siendo incluso intercesores por sus familiares desde el paraíso. A su vez, se plantea que la forma en que el dolor es sobrellevado desde la religión, ayuda a la creación de un discurso de la santidad que trasciende la barrera entre lo eclesiástico y lo laico, siendo que la segunda mitad del siglo XIX ve el aumento de los beatos y santos laicos, en particular de las mujeres que buscan la santidad desde su ámbito doméstico.  

 

Por la salud de las almas.
Abandono corporal y distancias del alma en un sermón del siglo XVIII.
Rafael Gaune / Pontificia Universidad Católica de Chile

Quito, 1741. Un sermón anónimo, supuestamente predicado en dicha ciudad –resguardado en el Archivo de la Universidad Gregoriana en Roma– nos presenta los intersticios, las hendiduras y las fisuras de las discusiones teológicas y filosóficas entre cuerpo, alma y espíritu. A través de los recorridos biográficos e históricos de Francisco Javier (1506-1552) –el santo jesuita canonizado en 1622, patrono de los misioneros y apóstol de Oriente– el documento busca describir lo mundano del cuerpo, las dos formas del alma y cómo el ser humano accede al espíritu. Es un curioso documento desplazado del lugar de producción, enunciación y de los oyentes (Quito), llevándonos a Roma, a Japón y China, a la tradición bíblica de los profetas del Antiguo Testamento, a los Apóstoles y a la autoridad clásica para demostrar el tránsito de Francisco Javier desde un cuerpo sufriente  a un espíritu peregrino e independiente y perfectamente dividido de su cuerpo. El mundo se presentan en el sermón anónimo como el escenario en el que Javier, un hércules de la Iglesia, se moviliza como las nubes, apareciendo y desapareciendo de los espacios, dislocando su cuerpo y con un extraordinario don de la ubicuidad. El débil y delicado cuerpo lo encadena a la tierra. El alma lo traslada de un afecto a otro afecto. Y el espíritu es el camino hacia la santidad. Y aquí encontramos el núcleo de la propuesta del anónimo sermón: desplaza la corporalidad vinculada a la santidad de Javier (el peregrino infatigable que camina por todo oriente) representada en la literatura y en las pinturas por medio del cuerpo sufriente, doliente y fatigado del misionero que recorre el mundo y muere enfermo consumido por la fiebre a los 46 años. Su cuerpo incorruptible en Goa, su brazo en la Iglesia del Jesús en Roma, demuestran el intrínseco vinculo entre Francisco Javier y los avatares del cuerpo. El sermón intenta demostrar que la obra misionera de Javier se produjo gracias a la separación del alma del cuerpo y, posteriormente, de los movimientos del espíritu que permitieron su obra misionera y de conquista espiritual.
Este sermón, además, nos sirve para involucrarnos con las discusiones filosóficas y teológicas del siglo XVIII en torno al cuerpo y el alma, así como también sobre los vínculos entre religiosidad, santidad y corporalidad.

 

El caso de la monja Gutiérrez: una cartografía del dolor religioso
Armando Guevara / Pontificia Universidad Católica del Perú

Arequipa, Perú, 6 de marzo de 1831. Dominga Beatriz del Corazón de Jesús, monja de clausura del Convento de Santa Teresa de las Carmelitas Descalzas, reniega de su vida retirada y trama un ardid para lograr su libertad. Con la ayuda de sus sirvientas, al cobijo de la noche, introduce un cadáver a su celda, le prende fuego y huye del convento. Al día siguiente, las monjas y su aristocrática familia lloran su muerte, el irreconocible cadáver es enterrado en su lugar y ella se esconde en la casa de sus tíos, los Thenaut-Gutiérrez. El problema es que muy pronto se descubre la verdad y se desata el escándalo público, la sanción social y la contienda legal entre los fueros civil y eclesiástico. La pugna entre la libertad individual y los votos perpetuos de Dominga fue tan controvertida y traumática que se procesó en largos litigios finalmente resueltos por la Corte Suprema de la joven República y el Papado romano. A partir de la documentación publicada y de la existente en el Archivo Arzobispal de Lima, en este trabajo trazo una cartografía del dolor que atravesó a los dramatis personae involucrados en el caso. Planteo que la experiencia, conciencia y retórica del dolor dejaron una huella indeleble en los protagonistas y en la sociedad y clero arequipeño. Es más, la sanción familiar y social que recibió Dominga fue más dolorosa que las sanciones institucionales al punto que su sufrimiento se transformó en un evento emblemático usado por las siguientes generaciones para graficar el dolor que produce la desobediencia al orden tradicional representado por los valores de la Iglesia Católica.


Prefacio y dolor
Nicolas Lema Habash / Universidad de París 1

En el prefacio de la Gaya ciencia, Nietzsche señala como los dolores del cuerpo son un mecanismo de apertura al pensamiento. La relación entre filosofía y cuerpo se establece, para Nietzsche, precisamente a través del dolor. El dolor surge como un elemento que permite al cuerpo establecer relaciones consigo mismo que no podrían surgir sin él. En otras palabras, el dolor hacer posible que el “darnos cuenta” de que somos cuerpo y a partir de ahí hacer filosofía. La imagen de la filosofía que Nietzsche nos presenta, entonces, es una imagen somática. El dolor, tal como lo presenta la propia estructura de la edición final de la Gaya ciencia, puede ser considerado como un prefacio a la filosofía. Así, Nietzsche nos invita a desarrollar las siguientes interrogantes: ¿Hasta qué punto es el dolor un prefacio del quehacer filosófico? Es decir, ¿hasta qué punto el dolor puede decirse como constitutivo de la filosofía en tanto experiencia del cuerpo?
En este proyecto me propongo estudiar instancias de dolor en algunos autores, tales como Spinoza, Nietzsche y Foucault. Con ello busco dar cuenta de la existencia de cierta línea de pensamiento dentro de la tradición filosófica occidental que presenta al dolor como una experiencia creativa y productiva, no en sentido transcendental, sino estrictamente inmanente y somática. En esta línea de pensamiento, el dolor no es algo que redima, sino algo que da cuenta de la constitución material del ser pensante.

 

La percepción de la pérdida como fuente primordial del dolor. Aproximación exploratoria.
Claudio Rolle / Pontificia Universidad Católica de Chile

La investigación se ocupa de presentar, a través de la revisión de  una selección de textos testimoniales y literarios, como la condición de lo que hemos llamado homo dolens nace en importante medida de la percepción de la perdida de una condición anterior y del desarrollo de la conciencia de los propios límites. Desde la idea del paraíso perdido o de una infancia encantada hasta las diversas expresiones del duelo (por muerte, por amores y amistades que terminan, por la decepción y desilusión de proyectos) y la melancolía, pasando por la patria interrumpida y las emociones gatilladas por el extrañamiento y el exilio se seguirá la huella de la huella dejada por la conciencia del límite y de la perdida como fuente de un tipo de dolor metafísico, polivalente y existencial ligado a la noción de humanidad y su conciencia del ser que se expresa también en la dimensión dolorosa, en el llanto y los tintes oscuros de la nostalgia.

La búsqueda de sentido de la pérdida se convierte en una de las fuerzas modeladoras de la existencia humana, de su pensamiento y comunicación y se relaciona con la configuración del yo religioso. La investigación no tiene dimensiones demasiado amplias ni aspiraciones conclusivas sino más bien un tono exploratorio centrado en la articulación de una pequeña antología de textos de diversa índole que den sustento a la intuición que guía esta búsqueda.

 dolor-3

 

Mapa del sitio
2012 Pontificia Universidad Católica de Chile - Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política, Instituto de Historia -  Teléfono: (56) 22354 79 25 
e-mail: herodoto@uc.cl - Campus San Joaquín - Avda.Vicuña Mackenna 4860, Macul, Santiago