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Profesora Lucrecia Enríquez, inaugura año académico en Instituto de Historia de PUCV PDF Imprimir E-mail
Viernes, 13 de Abril de 2018 15:23

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“¿Por qué Chile no recuerda el 12 de febrero de 1918? Existe un manto de olvido en la memoria y en la historiografía nacional. Los contemporáneos o quienes vivieron e hicieron la declaración así lo entendieron: como el inicio de una nueva etapa y como un momento fundacional”, señaló la doctora Lucrecia Enríquez, académica del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en la conferencia que inauguró el año académico del Instituto de Historia de la PUCV.

La Independencia de Chile 200 años después” se tituló su presentación que es fruto de los resultados obtenidos en su proyecto Fondecyt que se encuentra en ejecución.

En la exposición la profesora reflexionó sobre cómo los chilenos perciben el aniversario de la declaración de la independencia frente al hecho mismo ocurrido hace 200 años.

“Después de la victoria de Chacabuco el 12 de febrero de 1817 declarar la independencia era un imperativo que imponían las circunstancias. El problema era cómo y cuándo. La manifestación común de la voluntad general era un elemento que no podía faltar. Desde la declaración de la Independencia de los Estados Unidos, en 1776, el modelo era que un congreso de diputados elegidos hiciera en nombre de toda la sociedad la declaración. Sin embargo, las autoridades directoriales no se mostraron proclives a replicar en el Chile de 1817 esa experiencia”, precisó la doctora.

La académica agregó que medios de comunicación de la época se preguntaban sobre la necesidad de que un congreso formal pronunciara el acta solemne de la Independencia de Chile. Se argumentaba que formar un congreso tardaba un año y que Chile ya gozaba de un autogobierno y un Estado organizado.

El tema continuó discutiéndose en los meses siguientes y se afirmaba que Chile, de hecho y de derecho, ya se hallaba independiente, por lo que restaba solo definir el modo de hacer la declaración y el anuncio en las naciones.

“Mientras el director supremo Bernardo O´Higgins dirigía la guerra contra los realistas en el sur de Chile gobernaba en Santiago la Junta Suprema delegada, que a fines de 1817 tomó la iniciativa de comenzar los preparativos, dado que no podía demorarse más un acto que debió ser el precursor de nuestras transacciones públicas. Ya estaba a esa altura del año decidida la forma de reemplazar el congreso declaratorio”, destacó.

Con el fin de incorporar a la población en esta decisión la junta delegada dispuso lo siguiente: “el gobierno no puede proceder a este acto, el más privativo de la comunidad y el más serio que puede presentarse en la carrera de la revolución, sin explorar el voto libre y uniforme de todos los ciudadanos”. Con esto se efectuó una consulta por medio de libros que se denominaron de registros de firmas para que la población pudiese manifestarse por la aprobación o rechazo de la declaración de la Independencia del Estado de Chile a la brevedad.

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FUENTE: Prensa, Instituto de Historia, P. Universidad Católica de Valparaíso.

 

 

 

 

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